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Crónica: Zip Line en Cusco

Para celebrar el año nuevo del 2017 decidí ir a Cusco con unas amigas del colegio. Era mi primera vez viajando sola, sin mis papás. Cuando el avión aterrizó en Cusco solo pensaba en ir rápido al taxi y tomarme un mate de coca al llegar al hospedaje, porque soy un poco nerviosa y tenía miedo de que la altura me caiga mal. Por suerte no sentí ninguna molestia, pero igual, por precaución, decidimos descansar el primer día y en la tarde fuimos a separar los tours.

Los primeros días conocimos los lugares principales, debo admitir que los lugares me sorprendían un poco, pero no sentía ese amor por Cusco, que sentían mis amigas. Solo pensaba que podría haber ido a otro lugar mejor. Entonces, una amiga, que le encanta todo lo extremo, nos contó que había una actividad para hacer zip line. Cuando lo mencionó me llamo mucho la atención, porque yo amo las montañas rusas, todo lo que te haga sentir adrenalina y que estas disfrutando la vida y sobre todo algo que pueda recordar para siempre. Pero por más de que ame esas cosas me costo un poco aceptar hacer zip line, ya que no confiaba mucho en la seguridad de la actividad y tenía miedo de que me pase algo o de quedarme colgada en medio del abismo. Además, no tenía mucha plata, pero solo pensé “no es mi turno de morir”, un poco tonto lo se.

En fin, el día del zip line llegó, fue justo después de celebrar año nuevo, el 2 de junio, la mejor forma de empezar el año. Nos levantamos temprano, como a las 7, porque teníamos que estar en la plaza a las 8 para tomar el bus a Chinchero. Tratamos de tomar un desayuno ligero, porque la altura a mi me da vértigo, pero como soy una tragona igual termine comiendo varios panes con palta, es que es imposible resistirse al pancita cusqueño. Cuando estábamos de camino, no podía creer lo que estaba a punto de hacer, no me puse nerviosa hasta que vi el zip Line con mis propios ojos.  Llegamos y se veía el abismo enorme y cómo la gente gritaba cuando se lanzaba. Tenía nervios, pero quería hacerlo de una vez, antes de arrepentirme, los guías nos explicaron lo que teníamos que hacer, lo escuche las 2 veces, en ingles y en español, porque soy bien distraída y no quería perder ningún detalle de las instrucciones. Aunque eso hizo que me ponga más ansiosa, porque nos dijeron que nosotros íbamos a frenar cuando nos den la señal y tenía miedo de que me salga mal y me choque con el cerro.

Llego el momento, nos pusieron el arnés, el casco y los guantes, me sentía una guerrera y poco a poco empecé a sentir que mi estomago se llenaba de mariposas. Sin broma, jamás había estado tan nerviosa. En mi grupo de amigas éramos 4, yo no quería ser primera ni loca, pero tampoco ultima, porque sabia que si me quedaba hasta el final no lo haría. Entonces, primero fue Maria Jose, cuando vi que llego hasta el otro lado dije “mi turno”, trate de no pensar mucho, en eso me engancharon al arnés, iba sentada y el señor me empujo. Al principio, me asuste, pues iba rapidísimo, había demasiado viento en mi cara y estaba con lentes de contacto, quería cerrar mis ojos pero debía estar atenta a la señal para frenar. Empece a frenar un poco antes de tiempo, porque no sabía con que fuerza tenia que frenar, nos habían explicado que con nuestra mano fuerte aplastemos el cable, pero a la hora que lo hacia no frenaba tan rápido y me daba mucho miedo, pero finalmente lo logre. Al llegar me desengancharon y abracé a Majo, ella me pregunto si vi el paisaje, o sea hacia abajo, ni loca lo hice, pero le prometí que la próxima lo haría, porque me dijo que el paisaje era demasiado lindo. Yo estaba temblando, pero feliz porque lo logramos, aunque todavía faltaban 3 cables más.

En el segundo si me lance como si fuera amante del zip line, sin pensar mucho, pero en el momento que iba volando sobre Chinchero casi me muero, este iba mucho más rápido y el viento hacia que mis ojos lagrimeen, porque tenia lentes de contacto, no pude ver el paisaje como Majo quería. Estaba nerviosa, porque por el viento me giraba y sentía que no iba a ver el cartel, no se como empece a mover mis brazos y pude arreglar mi postura, justo el señor levanto el cartel y frene perfecto, mucho mas rápido que la primera vez.

El tercer cable fue el mas largo, pero por suerte no era tan rápido, ahí nos dijeron que podíamos tirarnos de cabeza, pero no lo hice. Soy muy torpe y sentía que me iba a quedar atracada, a parte me daba miedo mirar todo de cabeza. Así que aproveche que iba mas lento para ver el paisaje, en verdad desde ahí se pude ver lo bello que es Cusco, el paisaje es único, mil áreas verdes y el cielo es azul perfecto. El ultimo cable fue mi favorito y el más esperado, estaba emocionada, porque nos habían dicho que íbamos a ir echadas como “Superman”. Una vez que me lance, observe todo lo que había a mi alrededor, por la posición no me caía tanto viento en la cara; sin embargo, algo que me dio un poco de miedo fue que me estaba volteando y iba a llegar de espaldas. Trate de no entrar en pánico y me acorde que nos ensañaron a girar con los brazos como si fuéramos un avión para enderezarnos, y justo cerca a la llegada me acomode y aterrice perfecto.

Al final de toda esta aventura, descubrí que pude disfrutar mi viaje, logre pasar momentos increíbles y tachar algo de mi “Bucket List”. A veces es bueno salirse de la rutina y hacer cosas nuevas.