MI EXPERIENCIA PRODUCIENDO UN CORTO: ¿BUENA O MALA?

Hace tres años empecé a estudiar Comunicación en la Universidad de Lima, elegí esta carrera porque me gusta el marketing y el papel de la comunicación en las organizaciones. Sin embargo, a diferencia de muchos de los que estudian conmigo, no me llama la atención el área audiovisual.

Actualmente, estoy cursando sexto ciclo y he tenido que llevar algunos cursos obligatorios de esta especialidad, tales como “Técnicas audiovisuales”, “Taller de audio” y ahora, el temido “Taller de video”.

Hasta este ciclo no había tenido gran dificultad con estos cursos, ya que pude contar con buenos grupos de trabajo y la guía de mis profesores y jefes de práctica (Jp). De igual manera este ciclo, pero en este curso, el profesor y jp sólo nos orientan y nosotros tomamos las decisiones importantes, de las cuales depende el éxito o fracaso del corto.

Este curso es el terror de los estudiantes de la carrera, ya que es el último obligatorio de audiovisuales y los cortos que debemos realizar reflejan lo aprendido en los dos cursos anteriores, que son requisitos de este. En taller de video, se siente la presión de lo que es verdaderamente una realización audiovisual. El profesor y jefe de práctica (JP), nos dan la libertad de tomar las decisiones tanto en pre-producción, producción y post-producción. Además, las grabaciones son necesariamente fuera de la universidad y con actores profesionales, lo cual implica un mayor trabajo de producción y coordinación en el grupo.

Quiero aclarar que yo no había tomado en cuenta la gran responsabilidad que esto significa y debo confesar que al elegir los cargos del grupo, decidí estar en el equipo de producción, puesto que me pareció el cargo más simple y ahora sé lo equivocada que estaba.

Durante la pre-producción, todo parecía estar funcionando perfectamente, tuvimos algunas discusiones en el grupo a la hora de coordinar ideas, pero todo se solucionó fácilmente. Los verdaderos problemas se dieron el día de grabación, a pesar de que todo estaba coordinado, no todo salió como lo planeamos.

Llegamos a la locación a la hora pactada en el plan de rodaje, por lo que nos pusimos a acomodar el equipo en lo que esperábamos a los actores, la actriz principal llegó puntual, pero fue la única en aparecer. Los otros dos actores contratados, no llegaban ni respondían el celular, por lo que tuvimos que llamar de emergencia a diferentes personas que pudieran apoyarnos reemplazando a estos actores. Felizmente, el hermano de uno de los chicos del grupo pudo pedir permiso en su trabajo para salvarnos y una amiga, parte de la producción, tuvo que actuar también.

Otro de los problemas que tuvimos fue que la locación en donde grabamos era el departamento de una amiga y la escena más importante se situaba en el pasadizo del condominio. A ninguno de nosotros se nos ocurrió que teníamos que pedir permiso al comité del condominio para poder grabar ahí, por lo que al empezar a grabar, se nos acercó el vigilante a pedirnos que nos retiremos. Al no poder hacer nada con respecto a esto, nos vimos obligados a cambiar en último momento esa escena y grabarla dentro del departamento.

Finalmente, pudimos lidiar con los lamentables imprevistos, pero todo el grupo fue consciente de que estos problemas pudieron ser evitados. Por ello, para el siguiente corto, estamos poniéndonos en el peor de los casos, para que así nada nos tome por sorpresa.

Mi consejo para todos los que se encuentren en una situación similar y vayan a realizar un producto audiovisual por un trabajo o por hobby, les recomiendo SIEMPRE tener un back-up plan para prever cualquier problema que pudiera ocurrir y solucionarlo de la mejor manera.

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